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viernes, 26 de agosto de 2011

Señales...




El Universo es una guía constante de nuestros pasos a dar en el planeta y escribe señales que no somos capaces de descifrar. A diario vemos signos que nos  muestran el camino y nosotros, por estar tan ocupados en controlar nuestras vidas, nos perdemos de ver las luces que iluminan la senda por donde debemos caminar. Estamos  desconectados del foco de luz del Universo, de la vida, de la realidad…

Desde niña iba muy atenta a las señales que me avisaban cosas que no era capaz de comprender a mis cortos años, pero para mi era muy importante esa conexión mía con el Universo… Para los demás eran solo “locuras”, pero con el tiempo me gané el respeto de mi pragmática familia ya que anuncié todos los embarazos del familión, incluso antes de que la embarazada lo supiera… Era extraño sentir tanta confianza en “algo” que me decía cosas que muchas veces ni yo misma comprendía.

Recuerdo que, a mis 12 años, cursando el 7mo grado de enseñanza básica, estaba muy nerviosa porque debía dar mi examen de matemáticas, en lo que nunca he sido buena y tenía la opción de darlo otro día, pero con un puntaje menor. Siempre tuve muy buenas notas y no quería arruinar mi promedio… Estaba tan indecisa de camino al colegio, que miré instintivamente al cielo y vi un cúmulo de nubes que formaban un numero 7… para mi fue una señal de que debía arriesgarme ese día a dar la prueba ya que 7 es la nota máxima en mi país… y di el examen y obtuve un 7… desde ese día siempre estuve muy atenta a las señales, incluso cuando no las pedía.

…pero como siempre, la vida nos arrastra y yo moría de ganas de encajar en este mundo cruel que me rechazaba por ser tan particularmente uraniana, así que, cuando encontré un grupo donde fui aceptada, me esforcé tanto por ser una más del resto, que dejé atrás mi conexión con el Universo y debo reconocer que vagué perdida por la vida más de una decena de años… hasta que volví a mirar las señales…

Las señales están en todas partes –en el cielo, la Tierra, las estrellas, el mar, las flores, tu casa, el trayecto al trabajo, los demás– y podemos ver como caminando por la calle escuchamos el verso de una canción y ahí está la respuesta que buscabas… o quizás de pronto cae un libro al piso abierto justo en la pagina, que luego de leerla, te deja el corazón en paz… o vas manejando por la carretera y lees un cartel de publicidad que da luces para solucionar algún conflicto interno… A veces es un amigo que te llama y te dice algo, cualquier cosa, y tú sientes que era justo lo que necesitabas oír en ese instante… A veces estás viendo una película en el cine y una escena te hace click… Cualquier cosa que sintonice con tu interior puede ser un mensaje de tus guías… y a estos guías puedes llamarlos divinidad, Ángeles, Cosmos, Yo superior, Maestros Ascendidos… o como quieras… pero cuando tienes la certeza de que no estás solo en este Universo, sino que desde otras dimensiones te acompañan multitud de seres, sientes que ellos se comunican contigo de alguna manera y caminas muy atento percibiendo esas señales…

…como me ocurrió a mi hoy: Ordenando un armario encontré viejas revistas  de deportes, todas en inglés, que no se como llegaron hasta aquí y hojeándola veo la publicidad de una conocida marca deportiva que dice “Just do it” (Solo hazlo!), “Impossible is nothing” (nada es imposible), “Write the future” (Escribe el futuro), “My Time is now” (mi tiempo es ahora)… O yo estoy muy loca o mis ángeles me están diciendo claramente lo que debo hacer con estos 4 mensajes… sobre todo porque mi corazón empezó a galopar desbocadamente y cuando comprendí el mensaje, sentí una gran felicidad…

Así que los dejo, mis queridos lectores, porque voy a hacer lo que me indican estas claras señales… y les pido que paren muy bien sus antenitas porque en cualquier parte aparecen las señales y sería muy triste que no pudieras captarlas… Recuerda que no existen las casualidades…

Un abrazo muy fuerte para cada uno de ustedes.

Me® 

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sábado, 20 de agosto de 2011

Y nevó en Santiago

Parecía increíble… Creo haber sido de las primeras personas que notó que las gotas de lluvia se ponían más gruesas la mañana del 18 de agosto…


Poquísimas veces he visto nevar y me parece un momento tan mágico ver esos copitos de nieve cayendo del cielo… no sé porque me gusta tanto a pesar de que odio el frío…
Lo disfruté, volví a ser una niña jugando con nieve y es una pena que el espectáculo durara tan poco…


Y a ti blanca nieve te honro y te bendigo por haber bajado hasta la ciudad.
A ti pura y delicada nieve, infinita gratitud por haberme dado ese día de felicidad...
Me®

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jueves, 18 de agosto de 2011

Mundo Interior...

Así como los árboles crecen elevando sus ramas hacia el cielo, por debajo de la tierra sus raíces también crecen hacia lo profundo buscando nutrientes para vigorizarse y seguir creciendo. Se diría que el árbol tiene otra vida además de la que nos muestra a todos nosotros y esa es su vida interior… pero nosotros, los humanos, no todos desarrollamos ese mundo interior que nos fortalece desde dentro, la mayoría solo vive preocupado de su desarrollo externo y cuida lo que se ve, descuidando esa parte oculta para los demás pero tan importante para mantenernos equilibrados en el diario vivir.

El mundo interior se gesta en la soledad y el silencio, cuando dejamos de oír lo que proviene desde afuera o ese eterno runrunear de la mente y empezamos a escuchar al corazón, al alma, a la voz interior… a veces basta con un instante de conexión para sentirnos plenos totalmente, pero cada vez se vuelve más necesario encontrar ese espacio donde parece que el mundo se detuviera y nos abriera la puerta hacia otra dimensión… allí entramos en los dominios del alma y todo lo que en el afuera nos parece importante deja de serlo porque nos enfrentamos con el valor real de cada cosa y situación.

Recuerdo que desde niña creé mi universo interior. Me bastaba con cerrar los ojos para encontrarme con lo que yo realmente era y en donde me sentía plena. Ahí nadie podía encontrarme y desde siempre cultivé mi espacio interno, ahí donde nadie más cabía porque lo llenaba yo. Un lugar secreto donde solo permití la entrada a muy pocas personas –me sobran dedos de una mano al enumerarlas– y donde yo me sentía feliz.
Con el tiempo fui cambiando las maneras de llenar ese espacio interior, pero puedo recordar que los momentos en que he disfrutado de mayor armonía han sido cuando me he mantenido conectada a esa dimensión dentro de mi, así como los momentos difíciles llegaron cuando dejé de nutrirme con esa luz interna y me perdí en la penumbra de lo externo.

En el mundo interior le cedemos el gobierno al alma ya que en el mundo exterior el mando lo tiene la mente/ego que es quien se pierde entre lo ilusorio para vanagloriarse de cosas que cuando estamos refugiados en nuestro mundo interior carecen totalmente de sentido.
Conozco muchas personas que me dicen ser incapaces de crear ese espacio, lo que a mi me parece increíble, pero ahora he descubierto que es precisamente porque viven desde la mente y desconectar la cabeza se les hace imposible.

Muchas veces la vida obliga a las personas a desconectar la mente con aquellos procesos que conocemos como crisis: De pronto algún suceso no programado nos descoloca y nos saca del entorno de comodidad para ubicarnos en otro lugar que nos obliga a escuchar al corazón o alma… Ahí uno se reencuentra con lo que es, se abraza, recuerda su origen, se recarga de energías y fluye… lo malo es que una vez pasada la crisis se retoma la vida externa y la vida interior queda nuevamente postergada.

 Debemos aprender de los árboles y poder crecer tanto hacia adentro como hacia afuera. Mucho crecimiento externo, con raíces débiles siempre acarrea enfermedades para el árbol y la posibilidad de que cualquier ventarrón lo arrastre o lo quiebre. Raíces fuertes, bien nutridas y solidas permitirán que enfrenten los rayos del sol, así como de la lluvia y el viento sin conflictos, y hasta con disfrute.

Siempre podemos empezar a cultivar nuestro mundo interior. A veces basta con cerrar los ojos en el metro o en el ascensor para llegar a ese espacio donde nos sentimos tan felices. Otras cuesta un poco más… pero algo que a todos siempre nos ayuda a llegar hasta ese espacio es la meditación…

Te deseo un feliz retorno a ese lugar desde donde provienes y donde nunca más vas a querer alejarte: Tu mundo interior…

Me® 

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domingo, 7 de agosto de 2011

Consumismo espiritual



En estos tiempos de cambio, cuando la humanidad empieza a volcarse hacia el espíritu, aparece un nuevo producto de consumo y vemos como la espiritualidad se ofrece como un bien más, y hay muchos que están dispuestos a consumir este producto que se vende al mejor postor.

Somos una raza acostumbrada a la comodidad y nos encanta manejarnos con fórmulas ya probadas por otros y creemos que si a Chopra le funcionó, funcionará también con nosotros y por eso vamos atentos a los avances del otro, porque creemos que así avanzamos nosotros… Crasso error… eso puede significar justamente nuestro estancamiento ya que, tal vez nuestro camino iba dirigido hacia el crecimiento por experienciar otras cosas…
También nos gusta ir a presentar nuestros problemas a los demás, algún tarotista, astrólogo o vidente para que ellos nos digan que debemos hacer, y somos capaces de pagar con una cierta suma de dinero por salir de allí con la receta mágica que dará solución a todos nuestros conflictos. Pero no es tan fácil…

La espiritualidad no es teórica ni dogmática… se vive y se nutre de sensaciones, sentimientos, experiencias… Debemos hacer un pequeño -o quizás mayor- esfuerzo para lograr soluciones, pero nuestro mundo materialista y comercial, rápidamente transforma todo en objetos de consumo y estamos viendo la época del mayor “consumismo espiritual”. Creemos que leyendo libros espirituales o repitiendo mantras en forma mecánica lo lograremos. Memorizamos frases de Osho, Chopra, Tolle, Dyer, Coelho y de quienes creemos los gurúes de la modernidad y repetimos así las conclusiones a las que han llegado otros, que pueden ser maravillosas, pero si no lo hemos experimentado no sirven de nada.

La base de la espiritualidad es la experiencia y si no hemos vivenciado en carne propia, de nada nos sirve extraerla de un libro y transmitirla como la vivió otro, por maravillosa que nos parezca.
La diferencia entre conocimiento y sabiduría es que el conocimiento es teórico y mental y la sabiduría es vivencial. Y sabiduría y espiritualidad caminan siempre tomadas de la mano.

Podemos quemar toneladas de incienso en nuestras casa, llenar de banderas tibetanas de oración, entonar todos los días mantras, meditar días enteros, llenarnos de gotitas mágicas, vestirnos de blanco u otro color, hacer sonar los cuencos tibetanos, o comer solo verduras y tomar tisanas verdes, o tener en nuestras mesitas de noche libros de todos los autores más representativos del espíritu… y nada de eso nos vuelve espirituales

Muchos viajan por el mundo siguiendo a los gurúes de turno y se sienten de lo más evolucionados, otros cambian sus vidas y costumbres para adaptarse a alguna creencia y miran despectivamente a quienes siguen en su tradición.
Y todo esto sucede por la falta de valorización hacia nosotros mismos. Nos han inculcado tan fuertemente que todo lo bueno, lo bello, lo puro, lo sagrado está allá afuera, en algún lugar o en algún otro que ha sido bendecido con la gracias de Dios y por eso nos desgastamos buscando allá, en otro país, en otra persona, en otro ideal… cuando lo único que deberíamos hacer es buscar dentro de nosotros…

Ya es tiempo de dejar ese consumismo espiritual y desarrollar nuestras propias herramientas espirituales.. Un buen guía te ayudará a despertar tu propio potencial interno, en vez de hacerse seguir. Un libro puede orientarte pero jamás convertirse en tu conciencia… Vestirse de blanco ayuda a equilibrar tu vibración, pero también puedes lograrlo estando desnudo… Todo sirve como instrumentos pero no es la espiritualidad en si.

Permite que tu vida sea una obra de arte única y saca lo mejor de ti… no caigas en ese consumismo espiritual que no es más que otra manipulación del ego. La espiritualidad se vive desde el corazón así que elige solo lo que resuene con él. Escucha tu intuición y no permitas que otros te digan como vivir tu vida y tu espiritualidad… Llegó la hora de confiar en ti mismo y darle cabida a tu propio desarrollo.

Recuerda siempre: Tú eres una chispa divina en constante evolución… eres único e irrepetible y debes sacar lo mejor de ti… Tu esencia o espíritu es tu sello, tu impronta y no debes dejar que se pierda y desaparezca en medio de otras…

Enciente tu chispa divina y permítele convertirse en una llamarada capaz de iluminar a toda la humanidad…

Me®  

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