lunes, 5 de julio de 2010

Ser Real




Para ser personas reales tenemos que estar dispuestos a comprometernos con nuestra humanidad. Esa humanidad que no nos gusta, que es perezosa, que está cansada, que huele mal, que tiene emociones negativas, que tal vez tenga un vicio, que se enoja, se deprime y busca desesperadamente ser comprendido y amado por el resto.

Para convertirnos en seres reales tenemos que dejar de mentirnos a nosotros y a los demás poniéndonos esa capa de irrealidad al comportarnos como los otros esperan que actuemos.

Vivimos tan compenetrados en como nos gustaría o deberíamos ser que se nos olvida precisamente SER. 

Nos inculcaron desde pequeños que nuestro comportamiento debería  ser irreprochable, que lo ideal era imitar a los Santos y eso nos ha ido transformando en seres falsos, incapaces de mostrarnos tal cual somos. Pretendemos que ignorando nuestros miedos, nuestra rabia, los celos, la envidia, la frustración, el resentimiento o nuestra tristeza, ellos no existirán y los escondemos en lo más profundo de nosotros porque juzgamos esos sentimientos como “malos”. Es así como también nos negamos el amor por nosotros mismos y al impedir amarnos nos vamos abandonando más y más cada día…

Ser reales conlleva todo un aprendizaje o más bien es un desaprender todo lo que nos enseñaron desde pequeños. Nuestra educación se centró mucho en el “agradar” al resto, en querer siempre encajar dentro de la sociedad y es así como empezamos a traicionarnos a nosotros cada día porque, en esa búsqueda de satisfacer a los otros, nos fuimos alejando de lo que realmente somos.
Ahora tenemos que empezar el camino de regreso y empezar a amar lo que somos. Reconocer principalmente nuestra humanidad, aceptarla e integrarla en nuestras vidas así como también reconocer aquella gota de esencia divina que llevamos dentro. Somos yin y yang, luz y sombra, amor y temor… No debemos avergonzarnos de nuestras emociones ya que ellas son parte de nosotros. No juzguemos nuestras acciones de malas o buenas sino que observémonos y aprendamos a conocernos. Cada acto, pensamiento y sentimiento que proviene desde nosotros es una herramienta para saber quienes somos. No te juzgues solo obsérvate, conócete y acéptate…

Desde hoy seremos seres integrales y ya nunca más esos seres fragmentados que fuimos debido a nuestro propio abandono…

Aprender a ser reales es el primer paso de la tarea de amarse uno mismo...


Me®
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