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martes, 23 de marzo de 2010

El Candelero



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"Contempla en la vela que lleva este candelero, a quien doy a luz,

aquello que clarificará ciertas sombras de ideas...

No hace falta que te instruya en mi creencia.

El tiempo todo lo da y todo lo quita; todo cambia pero nada perece.

Uno solo es inmutable, eterno y dura para siempre,

uno y él mismo consigo mismo.

Con esta filosofía mi espíritu crece, mi mente se expande.

Por ello, no importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y

aquéllos que viven en el día esperan la noche. Por tanto,

regocíjate, y mantente íntegro si puedes, y devuelve amor por amor."

Giordano Bruno

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Me®

lunes, 22 de marzo de 2010

Carta Astral del Terremoto de Chile

La Carta Astral del momento del terremoto

Lo prometido es deuda y por eso aquí va la carta astral de esa madrugada inolvidable. No pretendo escribir un tratado de astrología así que intentaré explicarlo de manera bien sencilla.
Hace unos días les contaba que todo lo que tiene un nacimiento puede tener una carta astral, incluso un acontecimiento como este. S hace levantando un mapa de cielo de la hora exacta del lugar de la catástrofe, en este caso el epicentro del sismo.
Chile nace, como país o nación, un 18 de septiembre de 1810, por lo tanto también tiene una carta astral y en ella vemos que somos un país Virgo: Un tanto fríos de carácter, trabajadores, serios, discriminadores, criticones, astutos, perfeccionistas y muchas de las características de este signo. Su Luna está en géminis y quizás por eso tenemos la capacidad, especialmente las mujeres, de hacer varias cosas a la vez y también se acusa al pueblo, a nuestra gente de ser muy habladores y chismosos. La verdad es que somos un pueblo bastante pícaro… El Ascendente está en Sagitario y es lo que hace que los demás nos perciban como un país alegre, optimista, que aspira a grandes cosas y (medianamente diría yo) culto. Un dato importante es que tenemos a Marte en la cúspide del Medio Cielo así que los chilenos somos, ante todo, unos auténticos guerreros de la vida y por más que lo neguemos, machistas acérrimos.

Lo primero que podemos apreciar en el mapa de esa madrugada del 27 de febrero es el gran predominio del elemento agua en toda la carta y así es, porque primaron el sentir, el dolor, el llanto… Y también los desbordes costeros. Le sigue el elemento tierra que aportó el temple y la resistencia que pusimos para soportar un sismo de estas características. Juntos, agua y tierra, forman ese lodo que quedó después del tsunami en nuestro borde costero por varios días… Pero el barro también sirve para modelar, para reconstruir…
El mapa del cielo de esa noche de fines de febrero se muestra un tanto duro, doloroso diría yo... Un Gran Stelium o cúmulo de planetas en Piscis destaca la experiencia vivida de fusionarnos con algo mayor. Todo lo que se encuentra en Piscis perderá los límites de su ego y aquí, por unos momentos, todos los chilenos fuimos “uno solo” latiendo en un solo corazón. Piscis nos hace reír a carcajadas y también nos hace llorar con hipo. El mismo Piscis que funde a todos los seguidores de “la roja” celebrando su clasificación es el que nos fusionó a todos en un profundo dolor… Muchos lloramos aquel día: Algunos de alegría por estar vivos y otros de tristeza por las pérdidas sufridas…Fuimos inundados por nuestras propias emociones.
El ascendente se encontraba, en el momento del sismo, en Capricornio, un signo rígido, cardinal de tierra que nos avisaba ya que había que construir... El regente de la carta, Saturno cubría el medio cielo de manera partil exigiéndonos un compromiso con “el otro”(Libra), con todos nuestros hermanos. Esa noche los chilenos fuimos doblemente probados porque todo lo que está en Capricornio tendrá que esforzarse al máximo para sacar lo mejor de si y creo que nosotros como país superamos ampliamente la prueba ya que cada chileno sacó lo más luminoso de si mismo y brillamos como una estrella de esperanza para el resto.
La Luna pasaba por el signo de Leo y nos hizo los protagonistas del mundo por unos días y ocupaba la casa 8 que es un lugar de las grandes transformaciones, generalmente a través del dolor. La Luna es importante en cualquier carta ya que en donde esté ella es donde nos sentimos seguros y estando en la casa 8 nada es seguro, nos invade el miedo y “todo tiembla y se desmorona” y en este caso fue literal. Nos enfrentamos a una experiencia de muerte por casi 2 minutos… Nadie volvió a ser el que era antes del sismo. De algún modo somos seres renacidos…
Plutón, Dios de la muerte y del renacimiento, estaba en la casa 12, casa del inconsciente y de Piscis ocupada esta vez por el signo de Capricornio y de alguna manera estaba concretando un pensamiento colectivo de hace muchos años - ¿Cuándo habrá un terremoto?- Porque como chilenos, cada 10 años como promedio nos preparamos para una gran sacudida. Plutón siempre tiene como misión transformarnos y aquí entró en el mundo de nuestros sueños, de nuestros ideales y los transformó completamente…


 Carta Astral de Chile

La unión de 3 planetas maravillosos: El Sol, Venus y Júpiter en casa 3 nos motivan a la unión, a estrechar esos lazos rotos por tanto tiempo… El Sol revela nuestra identidad generosa, Venus viene a renovar nuestros valores por tantos años puestos en las cosas externas… Y Júpiter pone la cuota de Sabiduría necesaria para asimilar los acontecimientos vividos.
La Luna opuesta a Neptuno nos acercó a la fe, en donde sea que la tuviésemos puesta... Iglesias de todos los credos se llenaron por semanas de fieles y se despertó la compasión. Los que no sufrieron daños materiales ayudaron a quienes si los padecieron. Fundidos todos en uno solo (Piscis. Luna-Neptuno) logramos reunir 6 millones de dólares en una Teletón improvisada para la reconstrucción del país
La cuadratura de Saturno y Plutón nos recordaba esas disputas de niños en donde Plutón le decía: Mira como destruyo todo los que has construido y Saturno le respondía: No importa, lo reconstruiré, ya verás… Y en eso está el paciente y perseverante Saturno, reconstruyendo una patria y la confianza de todo un pueblo.
Por otro lado Saturno tenía otra pelea de oposición con Urano en donde este último llegaba como el gran reformador y Saturno le impedía el paso intentando conservar las viejas estructuras de un pueblo ya bastante cansado de las añejas formas. Urano quiere que saquemos nuestra propia identidad. Nos quiere como pueblo original, mientras Saturno nos obliga a ser como el resto.
Marte y Urano estaban de íntimos amigos en un trino y su propósito fue despertarnos de la manera sorpresiva y tenernos en un estado de constante alerta y vaya si lo logró.
Otra cosa que llama poderosamente la atención es la posición del Nodo Norte en la cúspide del ascendente como si estuviésemos cumpliendo un destino trazado hace mucho…
Mercurio, Neptuno y Quirón hacen otra bella conjunción en Acuario ocupando la casa 2 mostrándonos los más valioso que tenemos como pueblo... Quedó descubierta la gran herida que tenemos como país… Mercurio fue nuevamente el mensajero de los dioses y esparció la noticia del dolor y rápidamente Neptuno se hizo cargo de la situación uniendo a toda una nación que estuvo muy dividido desde hace años y recuperamos nuestros ideales, recordamos que vinimos a esta vida a trascender…
No importa que la gente no haya vivido el terremoto en carne propia. A todos les afectó de una u otra manera. Nadie permaneció indiferente ante esta danza inesperada (Marte-Urano) de la tierra. Se despertó nuestra conciencia dormida por años y la inquietud permanece viva dentro de cada uno - ¿Por qué Chile o Haití y no otros lugares? – Este es uno de los grandes misterios…
Más adelante analizaremos este evento desde la perspectiva de la trascendencia e intentaré responder: ¿Para qué este terremoto? ¿Para qué en Chile?
Ahora estamos en el proceso post desastre y vamos asimilando lentamente lo sucedido. Nos sentimos más despiertos, en constante alerta y ahora que Urano viene a vivir unos años en Aries nos promete varias sacudidas… Pero calma, tal vez no sea la tierra quien se sacuda sino nosotros mismos… Ya les contaré como en un próximo post…

Abrazos amorosos para todos amigos.

Me®

El otro terremoto…

Cuando ya ha pasado casi un mes de ese remezón que vivimos los chilenos y cuando todos dicen estar recuperándose de la sacudida de ese  27 de febrero cuando, amparado en la oscuridad, emergiendo como un bandido nos sorprendió el terremoto más fuerte del que tengamos memoria. Ya el miedo ha pasado… Hemos alimentado suficientemente el morbo con todas las historias truculentas y tristes que nos dejó el sismo…. Hemos llorado con los dolientes y reído también con aquellos personajes que con su sabiduría no pierden el optimismo, aún en los momentos difíciles.

Poco a poco la vida retoma su cauce normal es cuando nos damos cuenta del otro terremoto, ese sismo provocado al interior de nosotros mismos al darnos cuenta de no podemos tener el control sobre nada… Tomamos conciencia de nuestra vulnerabilidad y la falacia de “la seguridad” se derrumba junto con tant
os edificios que se desmoronaron… Somos apenas humanos y dejamos caer nuestra máscara para dejar al descubierto la verdad… Nos sentimos desnudos y quedó revelada nuestra identidad… apareció lo mejor de algunos y lo peor de otros, pero ni más ni menos que lo que somos en esencia… Unos ejerciendo un verdadero apostolado ayudando a las víctimas y otros intentando sacar partido de la situación. El reflejo de nuestra sociedad.

Apareció la identidad de un pueblo generoso en esencia, dispuesto a compartir. Apareció la chispa divina que hay dentro de cada ser humano y muchos intentaron recordar el Padre Nuestro que desde pequeños no rezaban. Desde el fondo de nuestro ser surgió el niño desvalido que busca la protección del padre/madre y fuimos capaces de llorar, de sacar el dolor afuera… U
n dolor acumulado por tanto tiempo. Tantas lágrimas guardadas porque “no es lindo llorar”… Nos olvidamos de las formas y vivimos desde el fondo.
El silencio que vino despué
s del sismo nos invitaba a la reflexión… Ya no había excusa para escaparnos con el radio, la TV o el computador. Ni siquiera podíamos escapar con la charla telefónica… Lo único que podíamos escuchar era el ruido de nuestros pensamientos que volaban a mil dentro de nuestras cabezas. Somos humanos, estamos todos unidos en un solo corazón, estamos sufriendo por la misma causa y acá no nos salvó ni la tarjeta de crédito ni vivir en un barrio acaudalado… Ahora somos iguales, nuestros corazones laten al mismo ritmo y estamos unidos en un solo corazón…
Después de
lo terrible vino lo hermoso: Todo un país sufriente unido en un solo latir. Y eso somos los humanos: Somos un solo Ser y todas las divisiones que ponemos no son más que ilusiones de este mundo mecanizado. No importa si naciste en Pomaire o Estocolmo, si fuiste al colegio en Suiza o Chimbarongo, si tu piel es mate o lechosa y si viajas en auto o en metro todos somos uno y es algo que no debemos olvidar... No esperemos que venga otro terremoto a recordarnos nuestra esencia divina y nuestro destino de grandeza. No esperemos que el dolor nos vuelva a reconectar y sigamos unidos... No esperemos que se corten las comunicaciones para hacer unos minutos de silencio cada día y encontrarnos con lo que somos, escuchar la voz de de nuestro corazón, de nuestra alma... . No esperemos tanto tiempo para poder descubrir la felicidad en las cosas más simples de la vida, como la sonrisa de tu hijo, el abrazo de un amigo y una sopa caliente al atardecer... No esperemos tanto tiempo para ser felices y vivamos la felicidad de estar vivos y tener salud, familia, trabajo, amistad, cariño...
Reciban muchas Bendiciones del cielo todos ustedes amigos mios.
Me®

sábado, 20 de marzo de 2010

Carta al Otoño



Querido Otoño, esta tarde hiciste tu entrada triunfal en estas latitudes y te doy mi más cordial bienvenida…

Te diría que eres mi estación favorita, pero la verdad es que compartes esa preferencia con mi amada primavera. Los amo a los dos como se quiere a los hijos… con la misma intensidad, pero de un modo diferente. Soy feliz en ambas estaciones por razones bien distintas.

Adoro pisar las aceras que alfombras de hojas doradas, marrones, ocres y hasta moradas… Me encanta la brisa fresca de las mañanas y los nostálgicos atardeceres. Disfruto de llegar a casa tamprano, meterme en la tina tibia con sales, rodeada con mis velas aromáticas y la mejor música de relax… para  salir después completamente relajada y tomarme mi chocolate caliente con marsmallow e irme a la cama a leer o escribir algunas letras.

Otoño, quiero decirte que desde hace algunos años eres mi Maestro… me has enseñado importantes lecciones desde tus divinos silencios que, siempre son una invitación a la reflexión.

Lo primero que aprendí de ti fue tu arrojo y humildad: Como eres capaz de hacer tu entrada, aún sabiendo que no eres la estación que goza de mejor fama, y aún con ese bajo raiting, tú eres fiel a tu esencia y no intentas emular a las estaciones más populares, solo para tener más seguidores y entras bajando las temperaturas y acortando los días solo para crear un espacio de paz en cada corazón.

Lo segundo que me enseñaste, fue a no temer al recogimiento… amar el viaje interior y a amigarme con el sacro silencio para poder escuchar tus mensajes… No fue nada facil al comienzo cuando costaba bajar el ritmo del acontecer cotidiano para poder oirte… pero poco a poco fuiste ganándote tu espacio y ahora eres ya un visitante ilustre en mi vida.

También he aprendido el desapego… a dejar partir de mi vida lo que ya cerró un ciclo. Veo pasar el viento barriendo las hojas de tus ramas y como tú te entregas a la experiencia de soltar… sin lágrimas, sin heridas… solo fluyendo en el eterno ciclo natural de la vida…

Eres tan sabio Otoño que llegas justo en el momento en que cuerpo y alma necesitan menguar su actividad y, aunque la mayoría lo vive de un modo inconsciente, tú haces tu labor en forma desinteresada y eficaz.

Esta es mi carta Otoño, solo para decirte ¡GRACIAS! Por haber sido perseverante en la conquista de mi corazón… ya soy tu amiga, tu fans, tu relacionadora pública y tu incondicional…

Estaré atenta a tu respuesta durante estos tres meses en que viajaremos juntos en este recorrido por el planeta…

Sin más que decirte, me despido atentamente y con el corazón lleno de emoción por recibirte…

Me® 

 Si reenvias este texto, respeta el trabajo de la autora, no elimines ni cambies su nombre ni el texto. Cita la fuente correctamente. Se consciente de tu ética espiritual.

Déjanos tu huella...