lunes, 13 de abril de 2009

El Alma siempre sabe



Si pudiéramos recordar que antes de nacer escribimos el guión de lo que sería nuestra obra en esta vida… Cada rasgo de nuestro rostro, el color de la piel, la nacionalidad... Nuestros padres, hijos, pareja y amigos fueron escogidos por nosotros mismos. Seleccionamos cada una de las experiencias que enfrentaríamos y decidimos las características de las personas con las que nos relacionaríamos más íntimamente…

También acordamos con estas personas, también futuros encarnados como nosotros, las experiencias que compartiríamos y establecimos así una suerte de pacto para sacar lo mejor del otro en esta encarnación así que si alguien nos está haciendo sufrir mucho, puede que hayamos sido nosotros quienes le exigimos que puliera el diamante hasta darle todo el brillo que necesita…

Nada es azar…

Pero claro… Hemos olvidado el momento en que pusimos las bases de nuestra existencia y es por eso que culpamos a Dios, al destino, al demonio, al padre, a la madre, al Universo, de todo lo que nos pasa.
Pero ha llegado la hora de madurar y hacernos cargos de la vida. No somos víctimas, tampoco victimarios… Somos los elegidos para aprender en esta escuela tridimensional llamada “Tierra” y la verdad me siento tan honrada de ser parte de este grupo de aprendices que compartimos este bello planeta azul.

Comprender esto me liberó de tantos juicios que tenía amontonados en mi mente. Ahora se que cada experiencia que he vivido, por más dolorosa que haya sido, obedecía a un propósito y encerraba una gran lección para mi… y que había sido yo misma –mi alma antes de encarnar– la que había elegido pasar por esa experiencia…

Aún habiendo creado las pautas de nuestra existencia, tenemos libre albedrío y podemos modificar ese patrón eligiendo lo que queremos vivenciar. Podemos negarnos a experimentar algunas cosas, aunque nuestra alma sepa que quedará como materia pendiente pero será nuestra decisión y el Universo la honrará.

La vida es una escuela. Una vez que aprobamos una asignatura ya no tenemos que volver a estudiarla y es así como las lecciones van cambiando… aunque algunas veces –yo diría que la mayoría– nos quedamos pegados toda la vida en una sola lección porque no somos capaces de aprender y se nos repite una y otra vez la misma situación sin ser capaces se superarla. Van cambiando los protagonistas de la historia pero es el mismo conflicto en que nos vemos constantemente envueltos… y se nos repiten las traiciones, y los abandonos y los apegos, y los enamoramientos… hasta que un día nos aplicamos, lo superamos y nunca más… pasamos a otro tema.

Por eso hay que permanecer conectados con el alma porque ella siempre nos está diciendo que tenemos que hacer y nos susurra dulcemente, mientras tanto el ego nos grita tan fuerte para que no oigamos al alma que se impone y pocas veces aprobamos… por eso hay que buscar el silencio porque es solo en el podemos escuchar los susurros del alma… porque ella sabe… el alma siempre sabe…

Mer
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